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Història Castell de Bellver - Imatge03
Sala Jovellanos

Gaspar Melchor deJovellanos:

Un prisionero de estado o la injusticia llevada a su máxima expresión

El personaje más emblemático que ha acogido Bellver ha sido Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811). Este político asturiano fue una de las personas más influyentes en la política de la época  de la Ilustración. Desde joven ocupó cargos de responsabilidad en diferentes instituciones desde los que propugnaba su pensamiento liberal e ilustrado y las nuevas teorías de economía política que,  por aquel entonces, imperaban en Europa, a la vez que iniciaba su carrera literaria.

Cuando se trasladó a Madrid, entró en contacto con las principales autoridades de la época, especialmente con el conde de Floridablanca, entonces Secretario de Estado y persona de máxima confianza del monarca Carlos III (1759- 1788). Durante estos años escribió su Informe en el expediente de Ley Agraria (1794), reforma agraria cargada de un liberalismo absoluto que sirvió como referente para la constitución de 1812.

En 1797 Jovellanos fue nombrado ministro de Gracia y Justicia, pero sus ideas avanzadasy su pugna contra la Inquisición y la situación de las propiedades eclesiásticas no eran del agrado del nuevo Secretario de Estado, Manuel Godoy, favorito del rey Carlos IV.  Mucho menos gustó la publicación de la traducción al castellano de El Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau, en cuyo prólogo se alababan las ideas de Jovellanos. Godoy decidió silenciar su voz, desterrándolo en Mallorca. Primeramente fue confinado en el Monasterio de Valldemossa, donde permaneció desde marzo de 1801 hasta mayo de 1802. 

Las autoridades consideraron que Jovellanos disfrutaba allí de demasiada libertad, incluso escribiendo el libro Memoria sobre educación pública, por lo que el 5 de mayo de 1802 decidieron trasladarlo al castillo de Bellver, donde estuvo encarcelado casi seis años (1802-1808). Fueron tiempos duros, de fuerte vigilancia y muchas restricciones y penurias, hasta el punto que se le privó de aquello que más amaba: el papel y la pluma.

Tan pronto como recibió autorización, Jovellanos retomó la lectura y la escritura, redactando una antológica descripción de Bellver (Memorias del castillo de Bellver, 1805), así como diversos trabajos sobre la Lonja, la Catedral y los conventos de San Francisco y Santo Domingo, también en Palma.

A pesar de las circunstancias sobrevenidas, para Mallorca la estancia de Jovellanos fue fundamental, ya que contribuyó a la creación de un ambiente de intelectualidad, de compromiso con la cultura y de perfeccionamiento, hasta entonces prácticamente inexistente. Su interés por la historia, la arquitectura, la lengua, la educación, la botánica y muchos otros aspectos, sirvió de estímulo para unos investigadores locales que por primera vez se adentraban en la investigación de la verdad desde una perspectiva científica.

Las condiciones de su confinamiento se relajaron a partir de 1806.  Pero no fue hasta el mes de marzo de 1808 cuando Jovellanos recuperó su libertad, sin haber podido probar su inocencia.  Una vez libre, volvió a participar activamente en la vida política. Falleció en 1811.

Fecha última modificación:31 de Agosto de 2018

 
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